11 JUN 2020

"Reinaré en España"

"Reinaré en España", el Corazón de Jesús al Padre Hoyos.

Tal día como hoy, 14 de mayo, pero de 1733, Fiesta de la Ascensión del Señor a los cielos, en el colegio de San Ambrosio en la ciudad de Valladolid, Nuestro Señor reveló después de comulgar al estudiante de teología Bernardo de Hoyos, de 22 años de edad, la "Gran Promesa".

Lo explica el Padre Bernardo Hoyos cómo recibió la "Gran Promesa":

“Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mi sólo, sino para que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos, y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aun memoria parece hay de ella, me dijo Jesús:

"Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes".

Esa devoción al Sagrado Corazón de Jesús se extendería por medio del mismo Señor. Sería la Providencia Divina la que obraría para llevarlo a cabo, como lo entendió el humilde instrumento que eligió, el Beato Bernardo de Hoyos: "Dejemos obrar al Señor; no hay que hacer de nuestra parte más que lo que él inspirare. Altamente se me ha impreso una máxima que refiere el P. Causino de nuestro santo Director: ‘que no apresuremos las horas de la Providencia”.

Por eso podía decir el Beato a pesar de los problemas que se presentaban para la difusión de la devoción: “mírolo todo en el Divino Corazón, y déjolo a su Providencia, que acaso dirige a algún fin, lo que a nosotros mortifica, y me inclino no poco a esto”.

A pesar de eso, sentía “una tranquilidad admirable de espíritu, dejando todos mis deseos en el Corazón mismo de Jesús y yendo dulcemente o dejándome llevar de la amorosa providencia de nuestro Dios, en la cual miraba con una inalterable paz todas las dilaciones y demoras.” Comprendía: “cuán agradable música dan a la Santísima Trinidad las mínimas obras nuestras, ofrecidas por medio del Corazón de Jesús.”

El día 25 de septiembre de ese mismo año, recibió Bernardo del Señor una ratificación de la "Gran Promesa":

"Aquí, después de comulgar, oí una voz suavísima que me dijo: Pídeme lo que quieras por el Corazón Santísimo de mi Hijo, y te oiré y te concederé lo que me pidas, y, sin libertad pedí la extensión del reino del mismo Corazón de Jesús en España, y entendí se me otorgaba. Deseos de extender hasta el Nuevo Mundo el amor de su amado Corazón de Jesús".

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