Historia

Invitación

Se encuentra usted ante el mejor monumento de nuestra ciudad. El templo que va a visitar es la segunda de las edificaciones que sobre este mismo solar se han levantado en honor de su titular. El primer templo se situó más cerca de la calzada o Calle Mayor, procedente de la antigua mezquita que consagró el rey Jaime I de Aragón el 11 de noviembre de 1263 cuando tomó posesión de Callosa a su paso hacia Murcia. Si titular es San Martín, Obispo de Tours. En 1342 fue elevada a la categoría de Parroquia y en 1494 se empezó a construir la obra de fábrica actual. Se ignora el nombre del arquitecto que diseñó los planos, si bien la obra principal se terminó en 1553 por el maestro Alonso de Arteaga, tal y como atestigua una placa en la fachada original (actualmente, en el interior del Campanario). La planta es un soberbio ejemplo de iglesia-salón siendo un ejemplar perfecto y completo de este tipo de templo. Diversas obras a lo largo de los siglos le dan el carácter monumental y el aspecto que actualmente contemplamos, lo que hizo que el 14 de noviembre de 1980 fuese declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, y calificada como "obra capital del Renacimiento en España".

 

Plaza Exterior

La Iglesia se ve rodeada por una plaza circunvalada por doce columnas de mármol de una pieza con arcos de hierro de una a otra y asientos de piedra. El artístico enlosado a base de un precioso mosaico de piedras se realizó en el año 1956 y entre las grecas reproduce los escudos de la Parroquia y de Callosa de Segura.

 

La Portada (s. XVI)

De carácter goticista aparece flanqueada por sendos pináculos. Presenta doble puerta de acceso con parteluz central y hornacina rematada pos fuste frontal helicoidal en donde en el año 1994, con motivo del V Centenario de la iniciación de las obras, se coloca la figura de la Santísima Virgen realizada por el escultor murciano Anastasio Martínez Valcárcel. En las jambas, consolas y doseles que albergan a los cuatro evangelistas. En la parte superior aparece un friso de santos de especial advocación para la Parroquia y sobre éste, en latín, la inscripción "Esta es la casa de Dios y la puerta del cielo". El tímpano está decorado con casetones y entre los arcos góticos se representa una arquivolta con motivos frutales y otra con monstruos y figuras humanas. El último arco es de angelotes en cuya unión se encuentra el Padre Eterno. La portada está complementada por dos escudos que representan el del Emperador Carlos V y el del escudo de Callosa de Segura.

 

El campanario (s. XVI)

Es una de las construcciones añadidas a la nave principal cuya primera piedra se puso el 17 de septiembre de 1696. Es una esbelta torre de 37 m. de altura con un sencillo diseño. Compuesta por cuatro cuerpos separados por una ligera cornisa. El cuarto cuerpo que tiene un almohadillado exterior con cuatro cariátides, alberga las cuatro campanas repuestas en 1947 con motivo de la celebración del Congreso Eucarístico. Sobre la terraza se eleva un chapitel cuadrangular que conserva la campana más antigua "Santa María", de 1782.

 

Capilla de la Comunión (s. XVIII)

Se abre en el lateral de la Iglesia ocupando lo que fuera puerta lateral. Construída de 1773 a 1779, los planos corresponden al arquitecto Miguel Francia Guillén, de Crevillente. Es la penúltima gran obra del templo y se hizo para dotar al mismo de una capilla para el Santísimo. De estilo neoclásico su planta es cuadrangular pero el interior es circular. El acabado presenta una serie de pilastras de orden corintio sobre zócalo de piedra marmórea. Su cúpula es perfecta constituída por tambor, cúpula y linterna. La portada exterior corresponde a una adaptación de la antigua puerta lateral de la nave principal. Tiene pues elementos de gusto barroco pero de líneas sencillas. En la parte superior de la puerta se reproduce un motivo de angelotes adorando la Sagrada Forma indicando el uso de la capilla. Los muros laterales poseen un gusto clasicista en el tratamiento de pilastras, friso, etc.

 

El interior (s. XVI)

La diafanidad del espacio interior está provocada por la esbeltez de las columnas y la igualdad de altura de las tres naves. El empleo de entablamiento por encima del capitel de cada columna y el uso de las bóvedas vaidas, la aseguran como el ejemplo más limpio de iglesia columnaria, en ello reside su rareza y belleza. Tiene el estilo de las iglesias italianas del cinquecento.

Una reforma del s. XVIII la dotó de una gran cúpula y la enriqueció con una decoración rococó a base de pan de oro, que enmarca las bóvedas, decora los muros o culmina las claves, con soles tallados en madera de los que penden ángeles que crean un cielo ficticio, típico de la teatralidad del mundo barroco. Está dividido en tres tramos, crucero y ábside semicircular en el presbiterio que se voltea con bóveda de horno. Las tres ventanas que iluminan el interior se abren en la posición de los clavos, resultando insuficiente su iluminación primitiva. El templo está sostenido por 18 columnas corintias de las que 6 están exentas. La cabecera (Altar Mayor) está formada por un cuarto de esfera decorada a base de casetones con forma de puntas de diamantes que están ordenadas por los nervios que, a forma de rayos divinos, irradian desde el Padre Eterno situado en la parte central superior.

 

La Cúpula (s. XVIII)

Está situada sobre el crucero y viene a centrar el punto principal de luz sobre el Altar Mayor. Se levanta sobre cuatro pechinas profusamente decoradas al gusto barroco y que reproducen la imagen de los cuatro evangelistas identificados por sus símbolos (el león, el buey, el niño y el libro) y signados por sus nombres en latín. El tambor exterior es octogonal y su interior cilíndrico. En tres de sus ventanas se realizaron artísticas vidrieras en el año 1949 por la empresa de Zaragoza "La Veneciana" y que representa la Custodia, San Martín y San Roque. Su decoración sigue la línea de todo el templo realizada al gusto barroco y rematada por una representación del Cordero Pascual.

 

Visita a las diversas Capillas

A lo largo de los años las distintas advocaciones que los callosinos han profesado a sus santos, han ido variando y cambiando de lugar. Basándonos en los libros de visitas que efectuaban los visitadores o los obispos a las parroquias podemos indicar los cambios efectuados en cada una de ellas. Las capillas, en realidad, son altares adosados a los muros laterales del templo, con escasa profundidad.

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